Una delegación de Alemania recorrió proyectos diacónicos junto a ministros y ministras de la IERP, y la Fundación Hora de Obrar, en Buenos Aires y Misiones. Lo que encontraron les sorprendió: una iglesia pequeña que mueve una gran comunidad.
Entre el 1 y el 14 de junio, unos 20 ministros y ministras provenientes de la Iglesia Evangélica de Westfalia, la Iglesia Evangélica de Baden (ambas de Alemania) y de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata, participaron del Pastoralkolleg 2026, el espacio ecuménico de formación e intercambio que la IERP sostiene desde hace más de 20 años junto a iglesias hermanas.
El tema de esta edición fue «Democracia y Justicia Climática«, y el recorrido incluyó dos semanas de experiencias compartidas en Buenos Aires y en la provincia de Misiones. La Fundación Hora de Obrar fue parte de ese itinerario como puerta de entrada al trabajo diacónico que se lleva a cabo en el territorio.
Annika Huneke, referente de alianzas eclesiales de la Iglesia Evangélica de Westfalia, resumió en pocas palabras lo que se llevó del recorrido: “una iglesia que es minoría, con pocos recursos, puede mover una enormidad de cosas cuando trabaja cerca de la gente y encuentra caminos y soluciones conjuntas.”
En Buenos Aires: la diaconía que se hace en el barrio
Nicolás Rosenthal, director ejecutivo de la Fundación Hora de Obrar, compartió con el grupo el enfoque diacónico que orienta el trabajo junto a comunidades y congregaciones. Uno de los momentos que más resonó fue la visita a la Comunidad Evangélica de San Fernando para conocer el trabajo comunitario del centro de día Acción Social Ecuménica (ASE) en el norte del conurbano bonaerense y dialogar sobre cómo el trabajo de la comunidad de fe ofrece otro lugar a las y los chicos del barrio, tanto físico como simbólico respecto a su vocación artística y el apoyo a sus proyectos de vida.





El grupo también acompañó la movilización de Ni Una Menos contra la violencia machista y los femicidios y participó de las actividades de la Mesa Ecuménica en Plaza de Mayo, incluyendo el ayuno ecuménico y una movilizante visita al ex centro clandestino de detención, ESMA. En esta experiencia pudieron tomar contacto con distintos espacios y colectivos y se asombraron por el despliegue de seguridad de la ciudad frente a la movilización social.


En Misiones: comunidades, selva y fe interreligiosa
En Posadas, el grupo conoció la congregación local y visitó el Hospital Madariaga. Luego viajó hacia Ruiz de Montoya y de allí visitó a las comunidades indígenas donde la Fundación Hora de Obrar acompaña procesos de largo aliento.
La visita a las comunidades mbya guaraní fue uno de los momentos más valorados por las y los participantes. Allí conocieron proyectos vinculados al acceso al agua, la infraestructura energética, el turismo comunitario y los emprendimientos productivos, y dialogaron con referentes indígenas. También recorrieron el proyecto impulsado por la Iglesia Suiza, la Escuela Intercultural Bilingüe Takuapí, donde la educación se sostiene en mbya y en castellano junto con auxiliares docentes de las propias comunidades.


En vínculo con la obra de la Iglesia Suiza, el grupo visitó el vivero del Instituto Línea Cuchilla, donde se producen parte de las especies nativas que alimentan el proyecto Crece Selva Misionera, que desde 2020 lleva plantados 380.000 árboles nativos en la región. Los y las participantes plantaron árboles nativos y caminaron por el monte en un recorrido que inspiró momentos de reflexión sobre el vínculo entre fe y cuidado de la creación.


Un encuentro histórico en Eldorado
El martes 9 de junio, en la Congregación Evangélica San Juan de Eldorado, tuvo lugar el Encuentro Interreligioso «Iglesias y comunidades de fe en el cuidado de la creación: más allá de fronteras y credos». Organizado con el apoyo de WWF, el encuentro reunió a más de 50 representantes de distintas tradiciones de fe de Argentina, Brasil, Paraguay y Alemania: comunidades evangélicas, católicas, judías, budistas, umbandistas y mbya guaraní, entre otras.


Hubo mesa de diálogo técnico sobre restauración del Bosque Atlántico, intervenciones interreligiosas y una celebración conjunta que abrió con la plantación de árboles nativos en el predio de la congregación. “Fue una muestra de eso: distintas confesiones y religiones unidas para defender la creación, rezando juntas con profundo respeto mutuo”, analizó Huneke.

Lo que queda, lo que viene
«El trabajo diacónico tiene una dimensión que no siempre se nombra: la capacidad de sostener a la comunidad en el tiempo, de estar cuando nadie más está. Eso es lo que el grupo vino a ver y encontró», señaló Martín Elsesser, coordinador del proyecto de diaconía comunitaria de Hora de Obrar, quien acompañó la delegación y también tuvo a su cargo un espacio de reflexión sobre la inteligencia artificial y tecnología en relación al cuidado de la creación.
Por su parte el pastor Jorge Weishein, responsable de la Pastoral de Promoción para el Cuidado de la Creación, estuvo a cargo del programa del intercambio: la articulación de actividades en territorio, la coordinación del encuentro interreligioso y el registro de cada jornada. «El Pastoralkolleg nos invitó a mostrar lo que hacemos desde la práctica: los procesos que acompañamos en territorio, los vínculos que construimos con las comunidades, la red interreligiosa que está creciendo. Fue una oportunidad para reconocernos en lo que ya existe y enriquecer la experiencia con la mirada de colegas del otro lado del Atlántico», resumió.
El mismo grupo volverá a encontrarse en 2027 en Westfalia, donde continuarán las reflexiones iniciadas en el Río de la Plata.
