El pastor Leonardo Schindler advirtió en el Congreso de la Nación que el proyecto que impulsa el gobierno argentino llega tarde, es poco creíble y vulnera el derecho de los más débiles mientras que “a los más fuertes no los toca”.
El pastor presidente de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y representante de la Fundación Hora de Obrar, Leonardo Schindler, fue convocado a exponer la segunda reunión informativa sobre el «Régimen de transparencia y publicidad de la gestión de intereses», de la comisión de asuntos constitucionales de la Cámara de Diputados de la Nación, el pasado miércoles 10 de junio de 2026.
Schindler partió de Isaías 5:20 (¡Ay de los que llaman bueno a lo malo y malo a lo bueno!) para alertar sobre “la trampa detrás de lo aparentemente bueno” que encierra el proyecto de Ley de Transparencia y Publicidad de la Gestión de Intereses impulsado por el Poder Ejecutivo argentino.
El pastor denunció que esta propuesta “llega tarde y es poco creíble” y que pone en el mismo plano a las organizaciones sin fines de lucro que defienden derechos y a los grandes lobbistas que persiguen ganancias.
De qué se trata el proyecto de ley que impulsa el gobierno argentino
En los últimos días diversas organizaciones de la sociedad civil manifestaron preocupación tras conocerse el texto del proyecto, presentado oficialmente como una iniciativa para transparentar las reuniones entre funcionarios y actores privados.
Sin embargo el contenido de la propuesta:
- equipara indebidamente a organizaciones sociales con actores que persiguen intereses económicos,
- amplía las facultades de control estatal,
- habilita pedidos extraordinarios de información y
- prevé sanciones penales desproporcionadas por incumplimientos formales.
Actividades habituales de cualquier democracia podrían ser sancionadas
De aprobarse tal como está redactada, actividades habituales en cualquier democracia podrían ser consideradas “gestión de intereses” y quedar sujetas a sanciones:
- reunirse con legisladores
- impulsar reformas
- presentar propuestas
- participar de debates sobre políticas públicas
- promover derechos
La ley no distingue entre una empresa que busca beneficios regulatorios de una organización que defiende derechos, una universidad que aporta evidencia, una iglesia con trabajo territorial o un colectivo de víctimas que reclama cambios. Todos quedan sometidos al mismo régimen de control.
Menos participación es menos democracia
De esta manera la iniciativa restringe la participación ciudadana y debilita la calidad democrática, al someter a mayores niveles de monitoreo justamente a quienes tienen como tarea controlar al poder.
Como iglesia y como sociedad civil rechazamos esta iniciativa y reafirmamos la convicción de que la democracia se fortalece con más participación, transparencia real y más voces en el espacio público.