Jóvenes de la parroquia Varela recorrieron el Pozo de Quilmes para conocer la historia del terrorismo de Estado

En el mes de la memoria participaron de una charla con el pastor Arturo Blatezky y el sobreviviente Rubén Schell, quien estuvo secuestrado en el ex centro clandestino de detención durante la última dictadura cívico militar.

Algunos descifran las escrituras talladas en las paredes, otros fotografían y graban con sus celulares las celdas y pasadizos. Los jóvenes se pierden en el laberinto de celdas angostas y escaleras oscuras. “Es muy grande este lugar”, comentan. Un grupo de varones observa unas estructuras metálicas en las medianeras del patio interno. Deducen que están ahí para que desde afuera no se vea nada.

Rubén Schell, el polaco, estuvo secuestrado allí más de 100 días en el verano del 77. Hoy guía a los pibes por el ex centro clandestino de detención Pozo de Quilmes. Sube hasta el segundo piso: “Al tercero no me dan las piernas”, bromea. Cuenta que, cuando salió, se prometió no dejar de hablar de sus compañeros detenidos-desaparecidos. Un aire helado y húmedo acompaña la visita. Afuera está pesado y el barrio quilmeño de casas acomodadas está tranquilo. 

Unos pasos más atrás el pastor de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata y miembro de la Comisión Provincial por la Memoria, Arturo Blatezky, aporta contexto sobre el rol que asumieron cristianos y cristianas en esos años y en los que siguieron. Blatezky, integró el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos (MEDH), una organización argentina creada en 1976 por iglesias y personas de fe para acompañar y denunciar violaciones a los derechos humanos durante la dictadura.

Se cumplen 50 años del último golpe cívico militar en Argentina y durante todo el mes de marzo en la parroquia y centro de día La Casona, como en todos los espacios comunitarios de la IERP, la comunidad reflexiona y hace memoria para iluminar los desafíos del presente. 

Mateo, de 13, escucha el relato de Arturo y el Polaco con mucha curiosidad. “Esto no tiene que volver a pasar porque fue una cosa horrible. Y no va a volver a pasar si de esto se sigue hablando”, reflexiona al terminar la recorrida. “Recomiendo que vengan. Se aprende sobre la historia y te muestran todo sobre el lugar”. Ciro, de 12 años “A mí me dio tristeza. Todavía sigo pensando lo que pasaron ellos, sin luz, sin comida, torturados. Me dió mucha pena.”

“Este sitio de memoria se nutre de mucha vida”, resume la pastora Paula Fogel, mientras los chicos salen a la calle llevando consigo una historia que no debe repetirse.

¿Qué fue el Pozo de Quilmes?

Entre 1975 y 1979, en El chalet, ubicado en una zona residencial en la intersección de las calles Garibaldi y Allison Bell, funcionó la Brigada de Investigaciones de Quilmes de la Policía Bonaerense. El lugar, conocido como Pozo de Quilmes, funcionó como centro clandestino de detención bajo las órdenes del General Ramón Juan Camps y formó parte de una red conocida como “Circuito Camps” con la función específica de “depósito de prisioneros”, lugar de obtención de información, y uno de los pasos previos donde se decidía el destino de cada una de las personas detenidas-desaparecidas: el traslado final (asesinato) o la legalización, que implicaba pasar por alguna comisaría y luego un penal. Allí se cometieron delitos de lesa humanidad de privación ilegítima de la libertad, tormentos que incluían la violencia sexual, sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad.

Según la información disponible aproximadamente 250 víctimas perseguidas por su militancia política, social y sindical estuvieron secuestradas allí. Entre ellas hubo niños, al menos siete mujeres embarazadas, algunos de los estudiantes secundarios secuestrados durante el operativo conocido como La noche de los lápices y también ciudadanos extranjeros.

La causa por los crímenes de Lesa Humanidad fue elevada a juicio en 2015. Entre los 17 represores condenados en 2020 por los delitos de privación ilegal de la libertad, aplicación de tormentos, homicidio calificado, abuso sexual con acceso carnal y sustracción, retención y ocultamiento de menores se encuentran Jaime Smart (abogado y ex – ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires), Miguel Etchecolatz (como jefe de las brigadas de la provincia), miembros de la plana mayor policial y militar de la época y el médico policial Jorge Bergés.

Actualmente el sitio de memoria está gestionado comunitariamente por la Comisión Provincial por la Memoria, del Colectivo Memoria, Verdad y Justicia, integrado por organizaciones sociales, sindicales, de educadores, organismos de derechos humanos, familiares de desaparecidos y ex detenidos, con apoyo del gobierno provincial y municipal.

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