Argentina: 30 mil inundaciones en las últimas dos décadas

La cifra surge de una nueva herramienta de Google que cruza información de medios y reportes oficiales para sistematizar los eventos climáticos extremos. Cómo interpela este fenómeno a las comunidades de fe.
Foto: FARN

Un nuevo informe revela que en promedio, Argentina atraviesa 30 inundaciones por semana. El pico se registró el 7 de marzo de 2025, cuando en Bahía Blanca llovió en 12 horas el equivalente a cuatro meses. Las consecuencias: dieciocho personas fallecidas, miles evacuadas y pérdidas cercanas a los 300 millones de dólares.

El período 2015-2025 fue el más caluroso desde que existen registros, con una temperatura 1,43°C por encima del promedio histórico. Así, los fenómenos climáticos extremos dejaron de ser excepciones para convertirse en regla.

Las previsiones internacionales calculan que en 2030 el mundo podría enfrentar 560 desastres por año, y que casi 40 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema por los efectos del cambio climático. Frente a ese horizonte, hacen falta políticas públicas robustas, inversión en infraestructura y un modelo de desarrollo sostenible.

Pero también hacen falta comunidades organizadas que sepan qué hacer cuando llueve, dónde está la gente más vulnerable, cómo articular con los Estados locales. Y comunidades de fe que asuman este trabajo como parte de su tarea diacónica, porque cuidar la creación y cuidar a quienes la habitan forman parte del mismo gesto.

Lo que las iglesias pueden hacer

Las comunidades de fe aportan algo que muchas veces escapa a la capacidad estatal. Sostienen presencia territorial constante, redes de personas que se conocen, capacidad de convocatoria local y vínculos previos a la emergencia. Eso las convierte en actoras estratégicas para la prevención, la respuesta y la reconstrucción.

Cuando el temporal arrasó Bahía Blanca, Hora de Obrar puso en marcha junto al Foro ACT Argentina una respuesta que se extendió durante meses. Más de 940 personas recibieron kits de higiene, materiales eléctricos y elementos de purificación de agua. Otras 345 recibieron abrigo durante el invierno. Meses después, cuando las cámaras ya no cubrían la emergencia, también se organizaron talleres de acompañamiento psicosocial

La experiencia de Bahía Blanca dejó una enseñanza clara: cuando la emergencia llega, no hay tiempo para empezar a construir vínculos. Por eso, fortalecer hoy las capacidades de nuestras comunidades es también una forma de salvar vidas mañana. 

Desde Hora de Obrar seguimos acompañando a iglesias y organizaciones para que puedan prepararse y responder a los desafíos que trae la crisis climática. Si querés ser parte de este trabajo, podés apoyar nuestros proyectos con una donación o sumarte desde tu comunidad a nuestras iniciativas. Juntas y juntos podemos construir territorios más resilientes, solidarios y preparados para cuidar la vida.

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