Rechazan los discursos de odio, ven la crisis y demandan derechos. Aun así, la mayoría no participa en ningún espacio organizado. El Colectivo de Juventudes llegó a la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA con datos para brindar algunas respuestas.

El Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires convocó a investigadores, activistas y organizaciones de la sociedad civil a pensar en conjunto una pregunta que no tiene respuesta sencilla: en tiempos de avance de la derecha radical, ¿cómo se construye lo común?
Yamila Annacondia, de Hora de Obrar y referentes de otras organizaciones del Colectivo de Juventudes por los Derechos Sexuales y Reproductivos* aportaron los resultados de una encuesta realizada a cerca de 500 adolescentes y jóvenes de todo el país.
Lo que preguntamos, lo que encontramos
La preocupación más mencionada fue la crisis económica y política en Argentina, señalada por el 57,3% de los y las jóvenes encuestadas. Le siguieron la circulación de discursos de odio (48,2%), la salud mental (41,8%) y las situaciones de violencia y discriminación (40,1%).
Son datos que dicen algo importante: hay conciencia crítica, hay diagnóstico, hay una mirada sobre el mundo que no es indiferente. Lo que no está claro es dónde va toda esa energía: solo el 40% de las personas encuestadas participa en algún espacio organizado.
El tiempo libre no era el problema
Una de las hipótesis iniciales era que las juventudes no participan porque están muy ocupadas. El tiempo escaso parecía una explicación razonable. Sin embargo los datos la desmintieron.
Las personas que no trabajan resultaron ser el grupo con menor participación de toda la muestra: el 62,3% de ese grupo no forma parte de ningún espacio de activismo o militancia. Entre quienes dedican horas al cuidado del hogar, el patrón se repite sin que la cantidad de horas haga diferencia.
La baja participación no es falta de tiempo. Es falta de puentes. Uno de cada cuatro jóvenes no encuentra información sobre cómo sumarse a las actividades. 1 de cada 5 señala la ausencia de referentes jóvenes que los motiven y, en proporción similar, siente que la política no se ocupa de lo que le importa.
La ESI, un derecho que todavía espera
La encuesta también midió algo que el Colectivo tiene en el centro de su trabajo: la Educación Sexual Integral. El 70% de las personas encuestadas dijo no haber recibido una formación educación integral adecuada en la escuela. Las respuestas abiertas nombraron lo que falta: docentes sin formación, clases reducidas al abordaje biológico, temas que no llegan nunca o llegan cuando ya no son nuevos.
Las juventudes no piden menos ESI. Piden más, y mejor. Y piden que alguien los consulte sobre qué quieren aprender: solo el 15% dice que eso ocurre siempre.
La mesa y quienes la compartieron
La presentación del Colectivo formó parte de una mesa más amplia, donde también expusieron investigadoras e investigadores de la UBA y el CONICET. Una etnografía en una escuela técnica del conurbano mostró cómo esa institución construye lazo en los momentos de crisis. Otra ponencia analizó cómo las imágenes que circulan en las escuelas construyen representaciones sobre las juventudes, a veces ampliando lo que se puede ver y a veces ocultándolo. Un tercer trabajo presentó los resultados de un relevamiento de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad sobre ESI en escuelas secundarias porteñas: el 86% de los estudiantes valora la ESI como importante, pero menos de la mitad está conforme con cómo se trabaja en su escuela.


Lo que viene
Durante el mes de julio, el Colectivo lanza una campaña comunicacional que busca poner en palabras lo que muchas personas jóvenes sienten pero no siempre pueden nombrar: cómo funcionan los algoritmos, qué hace el scroll con la atención, qué consecuencias tiene para la forma en que se crean o se deshacen los vínculos.
La iniciativa propone herramientas concretas para recuperar autonomía y enerar oportunidades para encuentros presenciales. Porque lo que la encuesta también dice, entre líneas, es que la pantalla no alcanza para construir lo común. Eso todavía ocurre en el cuerpo, en el territorio, en el encuentro.
*El Colectivo es una articulación de organizaciones que lleva más de una década trabajando por los derechos de las juventudes. Lo integran Fundación Huésped, FUSA AC, Amnistía Internacional Argentina, Kaleidos, el Centro Ana Frank, y Hora de Obrar. La encuesta fue diseñada en 2024, validada por el Comité de Bioética de Fundación Huésped y difundida entre marzo y junio de 2025 a través de las redes de las organizaciones y de promotores adolescentes voluntarios que la acercaron a sus pares.