#SaltaTuAlgoritmo: una respuesta colectiva por el bienestar digital de las juventudes

Tras diagnosticar cómo las plataformas digitales atraviesan la vida de las nuevas generaciones, el Colectivo de Juventudes construyó una propuesta de comunicación pensada para usarse, discutirse y replicarse en otros espacios. Compartimos sus objetivos, lo que dejó como resultado, y el material completo, disponible para que otras instituciones lo adapten a su propio territorio.

El Colectivo de Juventudes por los Derechos Sexuales y Reproductivos, integrado por Amnistía Internacional Argentina, FUSA, Kaleidos, Huésped, Hora de Obrar y el Centro Ana Frank, realizó en 2024 una encuesta a 570 adolescentes y jóvenes de todo el país. El objetivo fue relevar qué piensan las juventudes sobre su propia participación social y política, qué las preocupa, qué barreras encuentran para involucrarse, y cómo evalúan la Educación Sexual Integral que recibieron. Entre esas barreras, las redes sociales aparecieron como un factor mencionado con frecuencia, no como la causa de la desconexión, sino como un espacio que, paradójicamente, no siempre logra traducirse en participación real.

Una paradoja que no podíamos dejar pasar

El 25,5% de las y los jóvenes señala que las redes sociales, en lugar de facilitarles la conexión con otros espacios, los dispersan o desmotivan a la hora de participar. Los discursos de odio, además, aparecen entre las tres preocupaciones más mencionadas, con el 48,2% de las menciones. Pese a esa hiperconexión, el 26% no encuentra información sobre cómo sumarse a un espacio de participación, y el 21,5% no identifica referentes jóvenes que lo inspiren a hacerlo. 

Las redes ocupan un lugar central en su vida cotidiana, pero no logran traducir esa presencia en herramientas concretas para participar del mundo que las rodea. Desde el Colectivo, el desafío que se propone no era señalarles que están demasiado conectados, sino pensar junto a ellas otras formas de que esa conexión se traduzca en participación real.

Dos objetivos, una misma apuesta

El grupo se propuso dos cosas concretas, visibilizar el impacto que tiene el uso excesivo de redes sociales en la salud mental de las juventudes, y ofrecer herramientas críticas y espacios digitales más seguros, con perspectiva de género, que ayuden a sostener ese vínculo desde un lugar más consciente. No se trataba de instalar culpa individual, sino de abrir una conversación colectiva sobre cómo estas plataformas moldean la vida cotidiana.

Seis piezas, una voz compartida

Entre el 6 y el 24 de julio de 2026 publicaron seis piezas —carruseles y reels— de forma cruzada entre las cuentas de todas las organizaciones participantes, bajo el nombre #SaltaTuAlgoritmo. Cada contenido combinó un gancho emocional, vinculado a la ansiedad o al funcionamiento del algoritmo, con herramientas concretas de autocuidado digital. Coordinar tono, calendario y enfoque entre tantas organizaciones distintas fue, en sí mismo, parte del aprendizaje: cada institución aportó su propia voz y su propia audiencia a un mensaje común.

Lo que dejó la campaña

En apenas dos semanas, las seis piezas sumaron más de 215.000 reproducciones y cerca de 3.500 interacciones, además de 657 guardados y 61 cuentas nuevas siguiendo a las organizaciones participantes — más alcance que en cualquier acción conjunta anterior del grupo. El contenido llegó de forma consistente a un público mayoritariamente femenino, en línea con la perspectiva de género que atravesó toda la propuesta. Y aunque los comentarios fueron pocos, mostraron algo valioso: jóvenes calculando cuánto tiempo pasan realmente frente a la pantalla, reconociendo la paradoja de llegar a estos contenidos scrolleando, y pidiendo que la discusión no quede solo en la responsabilidad individual sino que incluya también una mirada sobre la regulación de las plataformas.

La pieza que mejor funcionó resume, además, el aprendizaje de toda la campaña, la que combinó el gancho emocional con un cierre de estrategias concretas y aplicables. Ni la emoción sola ni el consejo práctico solo lograron el mismo efecto.

Lo que queda para seguir pensando

El grupo también identificó un límite importante — la franja de 16 a 24 años, el centro de la propuesta, fue la que menos alcance tuvo frente a un público de 25 a 44 años. Y los formatos más largos perdieron audiencia en los primeros segundos, más allá de la calidad del contenido. Son datos que ya están orientando el diseño de la próxima etapa, formatos más breves y estrategias específicas para llegar mejor a ese público más joven.

También tenemos por delante la tarea de pensar cómo interpelar con estos contenidos a las masculinidades, ya que más del 70% de la audiencia fue femenina.

Un recurso para replicar

Compartimos esta experiencia como recurso abierto para otras instituciones que quieran pensar estrategias similares desde sus propios territorios. A continuación pueden encontrar las piezas completas. Si su organización está pensando una propuesta parecida, o quiere sumarse a una futura edición de #SaltaTuAlgoritmo, escríbannos — nos encantaría pensarlo en conjunto.

Pueden encontrar más materiales como este en nuestro recursero, pensado para acompañar a organizaciones que trabajan por la justicia social, ambiental y de género desde la fe.

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