La historia de las jóvenes mbya guaraní que abren caminos en sus comunidades.

Misiones alberga a más de 10.000 personas del pueblo Mbya Guaraní, una población predominantemente joven donde el 80% no supera los 30 años. En este contexto, las mujeres y juventudes indígenas enfrentan diariamente una doble brecha, étnica y de género, que desafía su acceso a la salud, la educación y el desarrollo personal. Sin embargo, historias como las de Mayra y Juliana demuestran el impacto transformador que se logra cuando se garantizan espacios de acompañamiento y formación.
Mayra vive en la comunidad Ambay Poty. Es madre, cursa el último año del secundario y trabaja como promotora de salud indígena en el centro de salud de Ruiz de Montoya. Allí asesora a otras jóvenes en salud sexual y reproductiva.


“Aprendí de mi madre a ser fuerte. Había mucha desigualdad antes, ahora menos”, reflexiona Mayra, quien busca transmitir un mensaje a sus pares: “Mi sueño es demostrar a los adolescentes que se puede estudiar y que, por más que tengan hijos, no es un obstáculo para cumplir sus sueños”.
Por su parte, Juliana vive en la aldea El Pocito junto a sus padres y su hijo. Es la única de su familia en camino a completar la educación secundaria, preside la cooperativa escolar y fue elegida embajadora de su institución educativa. Inspirada por los conocimientos sobre medicina tradicional que le transmitió su madre y su vocación de cuidado, proyecta su futuro convencida: “Quiero seguir la carrera de enfermería para que mi hijo crezca bajo mi cuidado y con mi familia”.
Ambas jóvenes participan de “¡A la Ronda!”, un ciclo de formación en educación, salud integral y habilidades para la vida que capacita a más de 100 promotores entre jóvenes y adultos en Ruiz de Montoya.
¡A la Ronda! es facilitado por la Fundación Hora de Obrar con el apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina y la Embajada de Canadá, en el marco de la iniciativa global #EmpowerED.
Garantizar la continuidad educativa y el acceso a la salud sexual y reproductiva resulta fundamental para que las jóvenes indígenas puedan concretar sus proyectos de vida. Espacios como “¡A la Ronda!” buscan potenciar este liderazgo territorial, abriendo caminos para que las nuevas generaciones mbya guaraní sigan construyendo su propio futuro.