Unas 300 personas de Argentina y Brasil participaron de la novena edición de la celebración ecuménica y binacional “Ríos libres para la vida”, a orillas del río Uruguay.

La jornada se realizó en la ciudad brasileña de Alecrim y comenzó con un culto ecuménico frente al río, que reunió a representantes de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata (IERP), la Iglesia Evangélica Luterana Unida (IELU), la Igreja Evangélica de Confissão Luterana no Brasil (IECLB) y la Iglesia Católica de Brasil y Argentina.
Desde hace años, organizaciones sociales, comunidades locales e iglesias advierten sobre los impactos sociales, ecológicos y culturales de los proyectos de represas hidroeléctricas Garabí-Panambí, sobre el río Uruguay, y Corpus, sobre el río Paraná. Además de los daños ambientales, sostienen que estas megainfraestructuras no resuelven el problema energético estructural de la provincia de Misiones.
Ambos proyectos se emplazarían en la Selva Paranaense, una ecorregión que alberga el 52% de la biodiversidad de la Argentina: más de 564 especies de aves, 260 de peces, 150 de mamíferos, 116 de reptiles y miles de especies vegetales. Garabí-Panambí afectaría unas 96.967 hectáreas, en bosques nativos y áreas protegidas y Corpus inundaría 13.838 hectáreas, en ecosistemas ribereños de altísimo valor ecológico.



Para las comunidades participantes, el río no es solo un recurso natural, sino también un vínculo entre pueblos y culturas que comparten el mismo territorio y la misma responsabilidad de cuidarlo.
“El objetivo es que los ríos puedan seguir fluyendo libremente, llevando vida, y permitiendo a la gente que vive del río y por el río seguir disfrutando de su flujo natural”, expresó Mateo Fischer de la Fundación Hora de Obrar.
La participación de jóvenes y comunidades locales, que compartieron sus voces y compromiso en un micrófono abierto, renovó el sentido de esta celebración. Año tras año, el encuentro busca fortalecer una espiritualidad arraigada en el cuidado de la casa común y en la defensa de los bienes naturales compartidos.
En tiempos de crisis climática y de creciente presión sobre los ecosistemas, el mensaje que resonó a orillas del río Uruguay fue claro: los ríos libres son una condición para la vida de las comunidades, de la biodiversidad y de las generaciones futuras.