Cada año, distintas tradiciones cristianas se detienen unas semanas para orar, reflexionar y actuar juntas por el cuidado de la casa común. Esta edición pone la mirada en un elemento que puede sanar territorios enteros o arrasarlos en cuestión de horas, según el vínculo que construyamos con él. La Iglesia Evangélica del Río de la Plata se suma a este movimiento ecuménico global, con recursos concretos y una invitación abierta a cada congregación.
Un río que atraviesa la Biblia y el presente
Del 1 de septiembre, Día Mundial de Oración por la Creación, al 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, se celebra el Tiempo de la Creación 2026. Es una iniciativa ecuménica que impulsan, entre otros organismos, el Consejo Mundial de Iglesias, la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas, la Alianza ACT y la Federación Luterana Mundial.
El servicio de oración que abre el mes, el 1 de septiembre, está guiado por referentes de esas mismas organizaciones, entre ellos María José Tejedor, del equipo de la Alianza ACT, la red internacional de la que Hora de Obrar también forma parte.
El lema de este año es «Agua Viva» y toma como base un texto del profeta Ezequiel (47, 1-12): un río que nace en el templo, crece a medida que avanza y devuelve la vida a tierras que parecían perdidas. El símbolo elegido, «Inmersión en Agua Viva», propone algo más que mirar ese río desde la orilla. Invita a meterse adentro, dejarse transformar por él y convertirse, después, en cauce para que esa vida siga circulando.
Cuando el agua deja de sanar
La elección del lema no es casual. En estos meses, buena parte del territorio argentino atraviesa un episodio de El Niño que el Servicio Meteorológico Nacional confirmó a comienzos de agosto y que se extenderá hasta la primavera. Los pronósticos ubican a Misiones y el norte de Corrientes entre las zonas con mayores excedentes de lluvia del país. La misma agua que sostiene la selva misionera puede desbordar ríos y arrasar lo que encuentra a su paso.
Esto, aunque en una escala mucho mayor, ocurrió esta semana en Nepal. El desprendimiento de un glaciar en la frontera con el Tíbet provocó una crecida repentina que dejó un saldo de más de 160 personas fallecidas y muchas más desaparecidas. Quienes estudian el clima en la zona coinciden en que el calentamiento global aumenta la frecuencia de este tipo de desprendimientos.
La Organización Meteorológica Mundial confirmó que julio de 2026 fue el mes más caluroso jamás registrado, un período que trajo inundaciones monzónicas en Bangladés, la evacuación de 700.000 personas en China e incendios forestales que arrasaron 250.000 hectáreas en Europa.
Estos hechos nos llaman a reflexionar, nos piden algo que es tan simple y a la vez complejo en nuestros tiempos: prestar atención al vínculo que tenemos con el agua, con la tierra y con quienes la habitan.
Una fe que cuida
Para las iglesias evangélicas y protestantes, y también para los pueblos originarios con los que trabajamos, el agua nunca fue solo un recurso. Es un signo de vida, un lugar donde algo sagrado sucede. Esa mirada, lejos de ser una simple curiosidad, tiene mucho para aportar a una época que necesita repensar su relación con lo que la sostiene. Como lo resumió el secretario general del Consejo Mundial de Iglesias, Jerry Pillay, «donde fluyen las aguas de la presencia de Dios, revivirá lo que está muriendo».
El Tiempo de la Creación propone una invitación a la conversión, entendida como la posibilidad de mirar de nuevo y actuar distinto, no desde la culpa sino desde una reflexión genuina que motive a un cambio en nuestra forma de relacionarnos con el entorno. Se puede orar, reflexionar en comunidad, revisar prácticas cotidianas o simplemente detenerse a agradecer.
¿Qué recursos hay disponibles?
El sitio oficial ofrece una Guía de Celebración 2026 en español, con ideas de oración, materiales litúrgicos y una presentación completa del tema y el símbolo del año. El 1 de septiembre a las 10 am (hora Argentina) se transmite además una celebración de oración conjunta, abierta a cualquier congregación que quiera participar en vivo. Quienes estén interesados pueden anotarse en este link. También habrá una celebración de cierre el 4 de octubre para la cual aún no se abrieron las inscripciones. Es posible acceder a toda la información actualizada en el sitio web: https://seasonofcreation.org/es/
A eso se suma una campaña regional impulsada por los foros de Justicia Climática de la Federación Luterana Mundial en América Latina y África, que reúne testimonios de comunidades de Argentina, Brasil, Guatemala, Kenia, Perú y Tanzania sobre cómo la crisis climática ya transforma sus territorios.
Desde Hora de Obrar acompañamos este tiempo como parte de una red mucho más amplia. Cada congregación puede sumarse a su manera, con un espacio de oración, una charla, una salida al río o al monte más cercano, o simplemente compartiendo estos materiales en su comunidad. También puede contarnos qué actividades organiza, para que esa corriente de cuidado siga circulando entre todas las comunidades de la IERP.
El agua que Ezequiel vio brotar del templo seguía creciendo cuanto más se alejaba de la fuente. Tal vez de eso se trate este tiempo, de dejar que el cuidado por la creación también crezca a medida que se comparte.