La Congregación Evangélica San Antonio (CESA) de la IERP conmemoró tres décadas de la Colonia de Ancianos, un hogar que desde 1996 acompaña a personas mayores con dignidad y calidez.

El encuentro tuvo lugar el 24 de mayo, día de Pentecostés, una coincidencia que le dio al momento una carga simbólica particular: la fiesta del Espíritu como marco para honrar a quienes, durante treinta años, sostuvieron con trabajo y fe un lugar de cuidado concreto. El versículo que abrió la reflexión lo nombró sin rodeos: «Todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron» (Mateo 25:40).
El culto estuvo a cargo de la pastora y pastores Gladys Heffel, David Cirigliano y Joel Nagel, con un cierre ecuménico de la mano del pastor y Dr. René Kruger. La ceremonia fue guiada por el diácono Martín Elsesser, referente del programa de diaconía de Hora de Obrar, y acompañada por el Coro de Bronces de Villa Ballester. Luego se descubrió una placa conmemorativa y tomaron la palabra el intendente Mauro Díaz Chávez y el director ejecutivo Gerardo Bauer.
Al mediodía, la jornada se trasladó al Club Social y Deportivo para un almuerzo que reunió a residentes, familias, personal y comunidades de toda la CESA. Cada grupo trajo lo suyo: asado, chorizos, ensaladas, tortas, cantina. Un trabajo colectivo que Gerardo Bauer resumió con una sola pregunta: «¿Si todo esto no es diaconía, la diaconía dónde está?»
Un hogar que nace de la comunidad
Todo empezó con una pregunta sencilla y urgente: ¿quién iba a cuidar a las personas mayores que ya no podían vivir de forma autónoma? En una comunidad con raíces en los y las alemanas del Volga, ligada a la vida rural, la respuesta tomó una forma propia: departamentos pequeños con galería y jardín, espacios comunes, vida compartida, con la posibilidad de mantener algo de lo propio. Un hogar que se parece a un hogar.


Treinta años después, la Colonia aloja a decenas de personas de distintos orígenes y credos, sostenida por el trabajo de su personal, las ofrendas de la comunidad y el esfuerzo de quienes semana a semana amasan kreppel, organizan ferias y venden tarjetas para mantener la misión a flote.
«En tiempos donde muchas veces predomina lo individual, estos espacios nos recuerdan el enorme valor de la solidaridad y del compromiso comunitario.» Las palabras del intendente Díaz Chávez nombraron algo que la historia confirma: esto lo construyeron personas que se animaron a soñar cuando todavía había un terreno vacío y un cartel que anunciaba lo que iba a ser.

Desde Hora de Obrar celebramos estos treinta años junto a la CESA y a toda la comunidad de San Antonio. La Colonia de Ancianos es diaconía, es fe que se hace presente en el cuidado cotidiano, en las manos que acompañan, en el hogar que abriga.