En Misiones las juventudes ierpinas dijeron “Celebrar también es cuidarnos”

80 jóvenes de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata se reunieron en el campamento de verano con un programa que abordó la salud mental y los vínculos desde una perspectiva integral.

Del 13 al 16 de enero en la Congregación San Juan de Eldorado Bajo el lema “Es necesario celebrar”, articulado con el eje “Cada vez que nos encontramos”, se desarrolló el campamento de verano del distrito de Misiones. El diácono Martín Elsesser, responsable del programa de Diaconía Comunitaria de Hora de Obrar y el pastor emérito Mario Bernhardt coordinaron los bloques temáticos del encuentro.

Escenas que interpelan la vida cotidiana

Una de los disparadores fue la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 11–32), leída desde las realidades actuales de las y los jóvenes. Así,en un primer bloque, denominado “Escenas de la vida cotidiana”, se propusieron situaciones vinculadas a la familia, presiones sociales y desafíos propios de la juventud.

“Los jóvenes pasaban por distintas escenas donde se encontraban con problemáticas concretas en el ámbito familiar y relacional, que muchas veces impactan en la salud mental”, explicó Elsseser. 

“Cada grupo fue registrando emociones, pensamientos y sentimientos que surgían ante esas escenas. Lo recogido luego se compartió en un plenario, generando un espacio de escucha colectiva y validación de experiencias”, agregó. 

Teatro foro para pensar transformaciones posibles

En el segundo bloque los y las jóvenes representaron situaciones reales que les preocupan o movilizan, buscando alternativas comunitarias para transformarlas.

“Se fueron pensando colectivamente distintas propuestas de resolución, preguntándonos de qué manera la comunidad de fe tiene la potencialidad de generar encuentro, acompañamiento y espacios de cuidado que promuevan salud”, señaló Martín.

El cierre en plenario permitió integrar lo trabajado y reafirmar que la fe vivida en comunidad puede ofrecer contención, escucha y esperanza concreta.

Un clima de confianza y amorosidad

Uno de los aspectos más significativos fue el compromiso con el que los y las jóvenes asumieron la propuesta. “Se generó un ámbito de cuidado y mucho respeto para que cada uno sintiera la posibilidad de expresarse. Eso fue posible porque se creó un clima de amorosidad y confianza, sabiendo que lo que cada uno compartía eran situaciones que los movilizaban profundamente”, destacó Martín.

Así el lema “Es necesario celebrar” adquirió un sentido más amplio: celebrar no solo el encuentro festivo, sino también la posibilidad de hablar de lo que duele, de acompañarse y de construir vínculos más sanos.

Talleres que integran cuerpo, creatividad y fe

Por las tardes, los jóvenes participaron en talleres de yoga, producción audiovisual, danza folclórica, cocina, manualidades y teatro. Estos espacios no fueron meramente recreativos: también allí se siguió trabajando la temática, desde lo corporal, lo creativo y lo expresivo.

La articulación entre reflexión bíblica, dinámicas participativas y actividades culturales permitió abordar la salud mental y los vínculos desde una perspectiva integral.

Hora de Obrar reafirma su compromiso con la diaconía comunitaria orientada a las juventudes, promoviendo espacios seguros, comunitarios y esperanzadores donde la fe se traduzca en cuidado concreto. Porque cada vez que nos encontramos, y nos animamos a mirarnos con honestidad y ternura; estamos construyendo comunidad.

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