Cuál es el paso clave para recuperar el monte misionero

Hora de Obrar lleva a cabo una actividad fundamental para la restauración ambiental con árboles nativos en distintos puntos de Misiones. Qué se aprende del monitoreo y evaluación de las plantaciones.

Desde 2020, el proyecto Crece Selva Misionera impulsa la reforestación con especies nativas en bordes de arroyos, áreas degradadas, zonas afectadas por incendios y también en áreas productivas, integrando árboles al cultivo de yerba mate y a otros sistemas agrícolas.

Con más de 380 mil árboles nativos plantados, Crece Selva Misionera continúa consolidándose como una iniciativa de restauración ambiental de largo plazo, basada en el cuidado, el aprendizaje y el trabajo junto a las comunidades del territorio.

Sin embargo, plantar un árbol es solo el primer paso. Asegurar que ese árbol sobreviva, se adapte al ambiente y crezca a lo largo de los años es el verdadero desafío de cualquier proceso de restauración ecológica. Con esa convicción Hora de Obrar lleva adelante el monitoreo continuo de los árboles nativos plantados cada año. “Es una parte muy importante del proceso de reforestación”, explica el ingeniero agrónomo Mateo Fischer y agrega: “es el momento en el que volvemos  a campo para medir los árboles que plantamos, ver cuántos están vivos, cómo crecieron y en qué condiciones se instalaron”.

El trabajo consiste en visitar las chacras de productores y productoras, comunidades indígenas y organizaciones, relevar cada lote y medir variables concretas como la altura, el diámetro del tronco y la tasa de supervivencia de las especies plantadas. Esta información permite evaluar el impacto real del proyecto y, al mismo tiempo, mejorar las estrategias futuras.

“Los años 2021 y 2022 fueron muy duros por la sequía intensa que atravesó Misiones. Sin embargo, incluso en ese contexto adverso, las tasas de supervivencia rondan el 50%”,  señala Fischer: “es un muy buen número para reforestación con especies nativas”. Los resultados mejoraron notablemente en los años posteriores. En las plantaciones realizadas entre 2023 y 2025, las tasas de supervivencia se ubican entre el 70 y el 75%. Para el equipo técnico, este dato confirma la importancia del trabajo articulado con quienes habitan y producen en el territorio. 

Aprender de las especies y de los ambientes

El monitoreo también permite identificar qué especies nativas se adaptan mejor a distintas condiciones ambientales. Entre las que presentan mejores tasas de supervivencia se encuentran el lapacho, la cañafístola y el ingá, árboles que muestran una gran capacidad de adaptación frente a variaciones climáticas y de suelo.

“Hay especies más sensibles que responden mejor en determinadas zonas. Por ejemplo, el loro blanco sobrevive mucho mejor en el norte de la provincia, mientras que en la zona centro-sur se ve más afectado por las bajas temperaturas”, explica Fischer.

Cuidar lo plantado y sostener el proceso

El proyecto se propone seguir creciendo, fortaleciendo las plantaciones existentes y sumando nuevos aliados que quieran ser parte de este camino de recuperación del monte misionero. 

Quienes deseen colaborar pueden hacerlo donando árboles o sumando a su organización al proyecto como parte de una estrategia concreta de compromiso ambiental o compensación voluntaria de carbono. 

Para más información, contactar a daiana.laguna@horadeobrar.org.ar.

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