El proyecto Crece Selva Misionera fue elegido por primera vez por una institución para compensar su huella de carbono. Una alianza que fomenta la iniciativa de la Fundación Hora de Obrar orientada a restaurar la Selva Paranaense mediante la plantación de especies nativas, en articulación con comunidades y actores locales.

La filial de Württemberg (Alemania) de la Obra Gustavo Adolfo realizó la medición de su huella de carbono y decidió compensarla a través de este proyecto. Como resultado del proceso, se compensarán 112 toneladas de dióxido de carbono (CO₂) mediante la plantación de 280 árboles nativos, contribuyendo a la recuperación del bosque, a la captura de carbono y al fortalecimiento de iniciativas locales con impacto ambiental y social positivo.
Crece Selva Misionera propone una forma concreta y transparente de compensar emisiones: no se trata sólo de plantar árboles, sino de restaurar ecosistemas degradados, fortalecer capacidades locales y promover una relación más justa entre las personas y el territorio. El proyecto articula criterios ambientales, sociales y comunitarios, entendiendo la compensación de huella como parte de una responsabilidad ética frente a la crisis climática.
Michael Proß, director ejecutivo de la filial de Württemberg, destacó la importancia de asumir compromisos concretos frente al impacto ambiental de las actividades institucionales. “Aunque lo intentemos, nuestro trabajo no se puede llevar a cabo sin emisiones de CO₂. Para nosotros, compensar el CO₂ emitido es una cuestión de responsabilidad, también hacia las generaciones futuras”, afirmó.
En ese sentido, Proß señaló que, si bien hoy existen múltiples ofertas de compensación de emisiones, no siempre resulta claro cómo se implementan en la práctica. “Por eso estamos felices de cooperar con el proyecto de Hora de Obrar, porque podemos ver de forma transparente de qué manera se compensa el CO₂”, explicó. Además, valoró especialmente la fuerte vinculación del proyecto con las comunidades locales, lo que —según remarcó— “garantiza una mayor sostenibilidad a largo plazo”.
Esta primera experiencia marca un hito para Crece Selva Misionera y abre una invitación a otras organizaciones, instituciones y empresas que buscan asumir de manera responsable el impacto climático de sus actividades. Compensar la huella de carbono no es solo una acción ambiental, sino una decisión ética que apuesta al cuidado de la vida hoy y en el futuro.
Si tu institución quiere compensar su huella de carbono a través de Crece Selva Misionera, escribinos a: daiana.laguna@horadeobrar.org.ar
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